La norma
La norma USTED entra en su bar habitual, pide un café solo, largo de agua. Lo prueba, es de su agrado y solicita que le pongan unas gotas de aguardiente de orujo. Esa costumbre tan gallega. Saborea el paso de la tarde disfrutando de la bebida. Por la costumbre, para usted es de primera necesidad. Pide la cuenta y se sorprende con lo elevado del importe. ¿Ha subido el café? Mira la tabla de precios y todas las tarifas son las mismas de ayer. Te has confundido, le dice al camarero de la barra. El chico mira el tique y le responde: es correcto, el café depende del valor del aguardiente.