El español como negocio
El español como negocio COMO la capacidad analítica desde la premisa del rigor hace tiempo que sucumbió en esta España de modernidad líquida de que nos avisaba Bauman, es ensoñación pretender que los juicios de valor que se están vertiendo sobre el nombramiento de Toni Cantó como responsable de la recién creada Oficina del Español en Madrid vayan, en ejemplo de libro de la mirada absorta en el dedo que apunta a la luna, más allá de los insustanciales chascarrillos con el partidista propósito de desacreditar el nuevo organismo, tildándolo de innecesario y clientelar, y a qui...