Nadie se mueve, nadie ataca y la Vuelta se adormece
Cuando Odd Christian Eiking, ciclista desconocido, integrante de un equipo modesto patrocinado por una cadena de supermercados, esperaba y miraba el cronómetro tras el podio de Rincón de la Victoria, veía que se convertía en realidad un sueño al que no renuncia ningún corredor. Iba a ser, por sorpresa y con...
Source: elperiodico.com