Si hay algo con lo que viven intensamente los mercados financieros, es con las expectativas. Lo actual importa, pero es puntual. Dicen, aunque no todos están de acuerdo, que anticipa en seis meses los designios económicos, y ese horizonte es el que siempre permanece en la mente de los inversores: qué está por venir, qué llegará respecto a cada uno de los valores o activos cotizados. Y es esa misma perspectiva la que no ha gustado nada en el mercado en la lectura de los resultados de Facebook-A a pesar de que bate expectativas, superando estimaciones tanto de beneficios como de ingreso...