17/07/2021 10:07am CEST Carlos Alejándrez "Otto" -¿Cuántos son, mi sargento? Publicidad El sargento deja caer en la mesa una gavilla de folios doblados que el furriel aparta a un lado sin mirar. Sabe que en ellos, tanto como las tropelías cometidas, pesan las delaciones anónimas, absurdas pruebas que constarán en los informes que debe rellenar. -Si puede ser, mi sargento, pásenmelos de uno en uno. Publicidad El primero, chaparrete y escuálido, entra con la cara convertida en una llaga. Solo cuando dice su nombre, el furriel se fija en los rasgos que, a pesar de la hinchazón y los mor...