¡Toma, Moreno! el mal fario de quien nunca pudo con doña Rogelia
Mari Carmen y sus muñecos, en esa España postfranquista en cuya mitad todavía anidaba un gran grupo de población que se dividía entre partidarios del cuervo Rockefeller y los fanáticos de doña Rogelia. Un país de dos ventrílocuos que también repetía el modo dual machadiano de las dos Españas, en una existencia de guiñoles a veces más real que la de las personas y, desde luego, mucho más viva que la que en aquellos años se empezaba a enterrar. La de doña Rogelia parecía ir algo por delante, tal vez porque la mujer que le daba vida desprendía más profesionalidad y ternura ...
Source: elcorreogallego.es