Un punto y aparte
Se llama Salvatore Garau, es un artista, italiano para más señas, y acaba de venderle por 15.000 euros una estatua invisible a un idiota. La estatua se llama Io Sono (Yo soy) y según las instrucciones del propio autor, el idiota deberá ubicarla en una habitación de al menos metro y medio por metro y medio para, se entiende, asegurarse de que no se vea bien,