En Baleares, Ximo Puig jugaba en casa. El gobierno valenciano y el balear llevan años trabajando juntos y su complicidad es máxima. Los dos detectan los mismos problemas e identifican soluciones similares al rompecabezas territorial de España. Son casi dos almas gemelas con las mismas aspiraciones. Pero los dos chocan con el muro de la invisibilidad a que les condena una agenda estatal que excluye el problema de la infrafinanciación y atenaza las posibilidades de crecimiento de ambas autonomías. Pero el jefe del Consell también va a jugar fuera de casa. De hecho ...