Los ancianos acumulan más que años
Los ancianos acumulan más que años Por monseñor Jorge Eduardo Lozano (*) Me miró y dijo con sus ojmeos grises y su voz temblorosa: “Eso no está bien”. Doña Amalia era una mujer buena, querida por todos en el barrio, la parroquia, la familia. Sus piernas inseguras, debido a los largos años de vida, le impedían participar de las celebraciones en el Templo. Durante varios años le llevaba la Comunión mensualmente a la casa, rezábamos y conversábamos. Las otras semanas iba alguno de los Ministros Extraordinarios de la Comunión. El último mes de su vida ya no podía casi movers...