El hombre que siempre escuchaba, por Antoni Puigverd
Actualizado a 28/06/2021 01:29 Entre el invierno y la primavera de 1996, un grupo de escritores y de profesores universitarios (más algún outsider como yo) fuimos convocados en el comedor de un piso de Sarrià para convencer a Pasqual Maragall de abandonar la seductora Roma, en la que se refugiaba del estrés de la política, para venir a batirse con Jordi Pujol, líder hasta entonces inexpugnable. Sentados como sardinas en aquel comedor, me dediqué, mientras escuchaba las intervenciones, a observar las paredes forradas de libros pulcramente ordenados: una de las mejores colecciones de p...