El último día de Tenochtitlan
La ciudad que Cortés había considerado “la más hermosa cosa del mundo” era ya solo un puñado de ruinas 500 años imaginando esos días. Esa noche. Cuando se iba el sol los mexicas comenzaban a tañer “el maldito atambor”, que según el soldado Bernal Díaz del Castillo “era el más maldito sonido y más triste que se podía inventar”. Aquel atambor sonaba hasta tierras lejanas. “Y tañían otros peores instrumentos y cosas diabólicas y tenían grandes lumbres, y daban grandísimos gritos y silbos”.