El solitario 9 de Julio de Alberto: presión del campo y socios K
Para Alberto Fernández, fue un festejo con sabor amargo, el 9 de julio que nunca imaginó cuando asumió la presidencia. En un Tucumán con incidentes entre la policía y manifestantes que querían expresar su malhumor por el momento del país, el Presidente dejó expuesta como pocas veces su soledad política. Resultó inevitable el contraste con el acto de festejo de hace un año, en el que el mandatario había convocado a la quinta de Olivos a dirigentes sindicales y empresariales, así como a gobernadores y dirigentes políticos para dar una señal de unidad. El momento, como hoy, tamb...