Mirar sin ver
Mirar sin ver LAS RUEDAS iban devorando paisajes en su mente inexistentes, mientras escuchaba, a menudo con los ojos cerrados, el texto leído que del ordenador habían extraído para hacer frente al caos. Antes era la institución la que, con mucho esfuerzo -y todavía lo sigue haciendo- transcribía textos al braille para poder comprender mundos antaño inaccesibles. Ahora también disponía de sistemas de lectura informática, que han generado, inventado, lectores con acentos varios. Primero fueron los audiolibros o libros leídos y grabados; ahora los programas quienes se leen entre sí...