Gómez Noya no tendrá la gloria olímpica que merecía su colosal carrera. Tokio le deja otra cicatriz en el alma y en su ejemplar hoja de servicios al deporte. La cita japonesa se suma así a Pekín, cuando fue cuarto estando medio lesionado; y Río, a donde no llegó a presentarse por culpa de una caída unas semanas antes. En medio de esa secuencia dolorosa solo reluce la plata feliz de Londres, cuando en Hyde Park el triatlón escribió su episodio más hermoso con el duelo brutal de Gómez Noya contra los hermanos Brownlee.