Los que siguen de cerca los vaivenes de la monarquía saben perfectamente de las fricciones dentro del seno de la familia real británica. La deserción del príncipe Harry y Meghan Markle a la dinámica de la corona quebró importantes relaciones y los alejó de derechos y “privilegios”. El duque de Sussex sabía bien de esto, pero su proyecto familiar y su estabilidad emocional y mental pesaron más que todo eso. Sin embargo, esta decisión conllevó a que su hija, Lilibet, no tuviera de manera inmediata algunas atribuciones reales. Los medios internacionales han hecho hincapié en que ...