Un poco de entusiasmo, por favor
Que vivimos tiempos sombríos y difíciles es algo que pocos pueden negar. No habíamos acabado de vencer a la pandemia cuando un enorme barco embarrancó en el canal de Suez interrumpiendo los suministros que movían al mundo. Desembarrancado el puñetero barco, un iluminado invade Ucrania disparando la inflación mundial y cortando el gas a Europa. En un entorno tan inestable como este es difícil mantener alta la moral y elevado el espíritu. Son muchos los proyectos que se caen, demasiados los sueños rotos, incontables las esperanzas perdidas. Sin embargo, a pesar de los pesares, hay quie...